El río Tajo nos sirve de referencia para empezar a diseñar uno de los
ejes transversales a “El Camino de las Ardillas”. Es, sin duda, uno de
los corredores ambientales más interesantes desde el punto de vista de
la biodiversidad. El nacimiento del Tajo -Tejo en la Sierra de
Albarracín- surge en el paraje de Fuente de García, en el municipio de
Frías de Albarracín; llega a la capital lusa y al mar de la Paja después
haber recorrido 1.008 kilómetros y atravesado un montón de espacios
protegidos, y tras vertebrar comarcas variopintas de la alta montaña del
sur de Aragón, de Castilla–La Mancha, Comunidad de Madrid, Extremadura,
la Beira, Alentejo, Medio Tejo y Lisboa.
La Fundación + Árboles ha comenzado una serie de actuaciones que
servirán de arranque para la puesta en marcha de este corredor
transversal, que conectará con “El Camino de las Ardillas” en los Montes
Universales.
En Portugal tenemos presencia al lado de Lisboa, en Loures, con
plantaciones arbóreas. En el Sistema Central, las reforestaciones de
Palazuelo crecen y avanzan a buen ritmo, como la naturaleza desea. Y en
Extremadura estamos reforestando zonas degradadas o empobrecidas desde
el Tajo Internacional hasta la Sierra de Gata. La creación de un vivero
forestal en el municipio de Pescueza (Cáceres), con el propósito de
producir árboles destinados a la reforestación de estas zonas, está
promoviendo la reproducción y conservación de masas forestales,
intentando contribuir a prevenir el cambio climático y desarrollando los
conocimiento básicos sobre una nueva cultura del árbol entre la
ciudadanía.
Y es que, además de los beneficios que aportan las masas forestales
al conjunto del medio ambiente, los bosques ofrecen una amplia variedad
de ventajas sociales y económicas, ya sea en relación con el empleo, con
el beneficio generado por la transformación y comercialización de los
productos forestales, o con las inversiones en este citado sector. Pero
de mayor importancia es que proporcionan otros beneficios más difíciles
de cuantificar; por ejemplo, albergan animales y plantas, y protegen los
sitios o paisajes de alto valor cultural, espiritual o recreativo. No
cabe duda de que la principal misión de los bosques es mantener la
biodiversidad y el equilibrio ecológico.
El Vivero Forestal de Pescueza es el resultado de la transformación
de un terreno municipal, sin uso concreto, cerca de las pistas
deportivas de la citada localidad, en un vivero para el crecimiento y
reproducción de especies arbóreas principalmente pertenecientes a las
Quercíneas, que serán destinadas a la reforestación. Se incluyen
semillas de especies notables recogidas en el Catálogo de Árboles
Singulares de Extremadura.
Este espacio, cedido por el Ayuntamiento de Pescueza, tiene como
objetivo la producción de árboles y arbustos, la construcción de un
centro de aprendizaje para escolares y servir como lugar de encuentro
para las gentes del pueblo y los visitantes. Se espera que el vivero
pueda dar acogida a más de 100.000 plantones, que la Fundación + árboles
destinará a la reforestación.
Todas las plantas se producirán mediante contenedor, ya sea en
bandejas o en macetas de plástico, no trabajando con planta en tierra.
Esto facilitará a la Fundación + árboles repartir dichos ejemplares para
que las personas colaboradoras con el proyecto puedan trasplantarlos.
Las especies a producir son todas de tipo forestal, especialmente el
Quercus: Quercus suber (alcornoque), Quercus ilex (encina), Quercus
pyrenaica (rebollo) y Quercus coccifera (coscoja). También se criarán
especies de otros géneros, de crecimiento más rápido, como el Pinus
pinea (pino piñonero) o el Pinus pinaster (pino resinero).
Se prevén ensayos de micorrización para investigar sobre la simbiosis
entre especies como el Lactarius deliciosus (níscalo) o distintos tipos
de boletos (Boletus edulis, Boletus aereus, etc.) con árboles del
género Quercus y Pinus.
Con este vivero se complementan las actuaciones que se llevan a cabo
con las reforestaciones, hechas por voluntarios en las diversas
ediciones del “Festivalino de Pescueza” con la colaboración de los “40
Principales”, así como la adquisición de una parcela en Rivera
Fresnedosa para hacer un arboretum, y acciones previstas en Acehúche,
Ceclavín, Torrejoncillo y Montehermoso, entre otros municipios de
Extremadura.
Todo esto dará lugar al inicio de un amplio corredor ambiental que
enlace cuencas, territorios, países, pueblos ibéricos… En definitiva,
para que nuestra ardilla recorra un trayecto desde su camino hasta
llegar a ese balcón del Atlántico tan hermoso como es Lisboa.
Andrés Rodríguez


